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ACTO
CONMEMORATIVO
POR EL ANIVERSARIO
DE LAS DETONACIONES
DE HIROSHIMA Y NAGASAKI
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El evento se realizó en Casa de la Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el día 9 de agosto de 2007. A las 14 hs comenzamos el acto con la presencia de unos 50 invitados.
Realizamos una muestra de las actividades de la Fundación Mundo sin Guerras en Argentina. Luego hubo dos exposiciones (Guillermo Sullins y Jorge Pardés), lectura de adhesiones y proyección de distintas producciones multimediales de Mundo Sin Guerras junto al spot por el desarme de Silo. Asistieron: La embajada de Brasil, la embajada de Chile, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, el Partido Humanista, el Foro Nacional "Argentina no-violenta", el Partido Comunista, el Centro de las culturas, el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, La Comunidad para el desarrollo humano, entre otros. También recibimos adhesiones de la Defensoría Oficial Tutelar, la embajada de Venezuela y la embajada de Bolivia. Luego del acto se sirvió un ágape, concluyendo alrededor de las 16 hs.
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Palabras del C.N. Jorge Pardés
Palabras del C.N. Guillermo Sullins
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Palabras del Coord. Nacional Jorge Pardés
"Buenas tardes, en nombre la Fundación Mundo sin Guerras quiero darles la
bienvenida y agradecerles su presencia.
El motivo que nos reúne es la conmemoración del 62 aniversario del bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, el Cdor. Guillermo Sullings, Coordinador Nacional de la Fundación hará referencia a dichos sucesos en unos momentos.
El Propósito de la Fundación es trabajar en pos de que nunca más la humanidad vuelva a sufrir el flagelo de semejante tragedia.
Nuestra intención es llamar la atención acerca del peligro que representan las armas nucleares para la sociedad civil y de sus consecuencias tanto en la política, como en la economía y en las relaciones internacionales.
Hoy estamos ante un peligro mayor aún, y es que se dejen de “utilizar” las armas nucleares como elementos disuasivos y se pase a su utilización efectiva en los conflictos. Lo peor es que las grandes potencias ya contemplan la posibilidad de su uso. Si esto ocurriera la catástrofe a nivel mundial sería de consecuencias negativas inimaginables.
En este momento están en curso decenas de conflictos bélicos, que han costado la vida a millones de personas en los últimos años
Si
se toma esa cifra de muertos, más la de inválidos permanentes y heridos
ocasionales, multiplicándolas por padres, hijos, parejas y parientes
sobrevivientes, se encontrará un número de afectados directos por acción de la
violencia física, que superará la población de varios países reunidos.
Si habláramos de campos, aldeas y ciudades arrasadas; de éxodos masivos y poblaciones refugiadas; de hambre, enfermedad y desesperación como consecuencia directa de la violencia física, de la guerra, forma superior de la violencia, comprenderíamos que ni siquiera a muchos kilómetros de distancia de los puntos en conflicto se puede vivir una situación de paz, ya que esta se ha tornado bastante relativa, por el terror que se vive por posibles atentados.
De todos modos la política de los países más fuertes sigue encaminada hacia un continuo rearme, y no hacia la disminución del armamentismo. El mercado de las armas es un gran negocio, y es necesario y funcional a la apropiación de todos los recursos naturales del planeta por parte de quien es económicamente más fuerte.
El armamentismo es, básicamente, guerra económica en la que un bando trata de hacer distraer recursos productivos al otro. Los poderosos, y en particular Estados Unidos, aumentan su potencial bélico, desarrollan conflictos en su periferia y generan dependencia económica a su alrededor. Como, por otra parte, los llamados "puntos de interés vital", empiezan a ser todos los puntos del mundo, cada gigante tendrá que custodiarlos directa o indirectamente, por medio de las armas. Hoy será la propia frontera, mañana el acceso a las vías de comunicación, luego los mares cálidos, más adelante las fuentes petroleras y de materias críticas... así siguiendo, hasta llegar al espacio exterior.
En toda esta situación existe además el peligro de un “terrorismo nuclear” propiamente dicho, visto que en este momento es bastante fácil obtener y transportar armas atómicas. Muchos países de hecho poseen la tecnología y la capacidad para producir armamento nuclear, y esto complica mayormente las cosas.
Es cierto que nadie desea una guerra total en la cual todo quedaría destruido, pero consideran factible la guerra nuclear restringida. Sin embargo, dado que el monopolio atómico se terminó, nadie puede considerarse a salvo de eventuales accidentes provocados por otros, ni tampoco del chantaje que un pequeño grupo estaría en condiciones de ejercer.
El punto está en que es necesario tomar conciencia y hacerla tomar a otros con respecto a la necesidad y la urgencia de producir un cambio social y de repudiar la violencia en todas sus formas.
En este sentido son numerosas las iniciativas que surgen con fuerza en todas las latitudes oponiéndose a esta aberración, las permanentes movilizaciones contra la instalación de nuevas bases militares estadounidenses en República Checa y Polonia, la resistencia popular contra la ampliación de la base estadounidense de Vicenza (Italia), las multitudinarias y crecientes manifestaciones por la paz en numerosas ciudades a lo largo de todo el planeta en cada nuevo aniversario del inicio de la guerra en Irak, son sólo algunos ejemplos.
A nivel institucional, como ha sido expresado por nuestra Fundación MsG Internacional, las declaraciones del Presidente de Bolivia Evo Morales están mostrando con valentía un camino, que todos los presidentes de gobiernos de buena voluntad también deberían seguir, para salir del callejón sin salida que en estamos a nivel mundial.
Que el gobierno de Evo Morales proponga la renuncia a la guerra como parte de la nueva Constitución del Estado Boliviano, es un gran paso que muestra además de visión de futuro, un compromiso enorme con el pueblo boliviano y todos los pueblos oprimidos de la tierra.
Es una propuesta histórica, similar a lo que hubo que hacer en su día al renunciar al derecho de ejercer la violencia personal, renunciar al ojo por ojo en lo cotidiano, y establecer un derecho personal depositando en manos de los poderes públicos el ejercicio del manejo del poder para velar por la seguridad personal de los ciudadanos.
Ya lo han indicado expertos y reconocidos en la materia, como Mijail Gorbachov entre otros muchos, que los estados tienen que renunciar a la guerra como mecanismo para resolver conflictos. ¡Esos son comportamientos primitivos!
Pero Evo Morales va más allá de la opinión al tratar de concretarlo políticamente. Además lo hace en solitario ante el escepticismo, a veces animadversión y muchas veces con la contra de los gobiernos europeos occidentales y por supuesto de los EEUU que están haciendo todo lo posible para que fracase ese intento de dar dignidad y recursos a un pueblo oprimido por siglos.
Desde la coordinación internacional de las asociaciones de "Mundo sin guerras" apoyamos totalmente esta propuesta de Evo Morales y vamos más allá incorporándola en nuestras campañas para presionar que se siga el mismo ejemplo en otros países. Así mismo expresamos nuestro total apoyo a la candidatura a Premio Nobel por la Paz 2007.
Mundo sin guerras es otra manifestación del Nuevo Humanismo, que consiste en un humanismo que contribuye al mejoramiento de la vida, que hace frente a la discriminación, el fanatismo, la explotación, y la violencia. Capaz de producir la recomposición de las fuerzas sociales y que teniendo en cuenta las paradojas de la época actual aspira a resolverlas.
Mundo sin Guerras desarrolla su acción en varios países de los cinco continentes. Su primer objetivo es luchar por el desarme nuclear mundial. El programa de actividades en nuestro país previsto para el resto del año consiste en:
Participar como miembros convocantes del Foro Nacional contra toda forma de Violencia y discriminación “Argentina NO-Violenta”, que ha de realizarse en Buenos Aires, el 20, 21 y 22 de septiembre, donde desarrollaremos una labor para dejar sentadas las bases de trabajo para nuestra participación en el Foro Regional Latinoamericano “Latinoamérica unida, sin guerras y sin violencia” a realizarse en 22, 23 y 24 de noviembre de este año.
El objetivo planteado es llamar la atención acerca del creciente peligro que representan las armas nucleares, establecer diálogos, recavar sugerencias,y estudiar propuestas con el fin de coordinar medidas de acción.
Participar el 2, 3 y 4 de noviembre en el Foro Internacional para el Desarme Nuclear Mundial, en Madrid: El mismo tendrá cinco áreas de actuación, cuyos objetivos son crear:
Participar activamente en las mesas de difusión y en el festival a realizarse el día 2 de octubre en la Plaza de la República, con motivo del Día Internacional de la No-Violencia declarado por la ONU junto a otras organizaciones sociales.
El 2 de octubre, ha sido declarado por la ONU, día Internacional de la no-violencia, coincidiendo con la fecha del nacimiento de Mahatma Gandhi, referencia insoslayable de esta fuerza moral que representa la no-violencia.
Junto a él, Martin Luther King, a través de su lucha por los derechos civiles de los negros en los EEUU constituye otra referencia indiscutible. Por último, esta fuerza moral ha experimentado un avance gracias al aporte que ha hecho Silo, definiendo una metodología que va allá, de la denuncia, el vacío, la no colaboración, la huelga o la protesta pacífica.
Esta metodología de acción, la no-violencia activa, tiene un enfoque no violento para superar la violencia. Se apoya en los aspectos positivos de los individuos, instituciones y de la sociedad. Trabaja para unir y hacer crecer lo positivo, para construir un ser humano solidario y no-violento, instituciones participativas y una sociedad justa y solidaria, con igualdad de oportunidades.
Desde ese emplazamiento es que no trata de censurar, oprimir o eliminar los aspectos negativos en lo personal, institucional o social, sino que a través de la persuasión y por rodeo se los integra en un proyecto mayor y superador.
La fundación Mundo sin Guerras recorre este camino junto con muchas otras personas, organizaciones, y gobiernos de buena voluntad, que conciben la vida humana como máximo valor. En este valor radica nuestra mayor inspiración, y la convicción de que es posible la construcción de un futuro superador de la condición actual, nos alienta a profundizar esta lucha.
En ese sentido quisiera terminar mi alocución, recordando lo dicho por Silo en ocasión del 30 aniversario de la fundación del Movimiento Humanista en Puntas de Vacas el 4 de mayo de 1999: “Y en esta situación que nos toca vivir reconocemos el triunfo provisorio de la cultura del antihumanismo…Pero los triunfadores de hoy no tiene asegurado el futuro porque una nueva espiritualidad comienza a expresarse en todo el mundo… es la espiritualidad que ha despertado de su profundo sueño para nutrir nuevamente a los seres humanos en sus mejores aspiraciones”
Amigos: Caminamos hacia la Nación Humana Universal, allí, en ese horizonte humano las guerras no existen. Trabajamos para que ese futuro llegue cuanto antes.
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Palabras del Coord. Nacional Guillermo Sullins:
"En esta semana se cumplen 62 años desde que se arrojaron las
¿Y qué más podríamos decir sobre este hecho, después de 62 años?
Tal podríamos repetir aquellas palabras que escuché a una profesora en mis tiempos escolares: “…ha sido una terrible tragedia, y todos esperamos que jamás se vuelva a repetir…”
O tal vez podríamos decir que no se trató de una “terrible tragedia”, sino de un terrible genocidio; y que si nos quedamos sentados esperando que jamás se vuelva a repetir, lo más probable será que se repita, y más pronto de lo que suponemos.
Porque el mejor homenaje a las víctimas de Hiroshima y Nagasaki, será trabajar para que esto no vuelva a pasar, y para ello será necesario un proceso de reconciliación. Pero como explicara Silo en Punta de Vacas en mayo de este año, la reconciliación no puede partir de una adulteración de la memoria. Y en el hecho que hoy nos convoca, hay mucho de adulteración en la memoria.
La memoria puede ser adulterada a veces por la tergiversación de los hechos, otras veces por el olvido, otras por el disimulo y otras por la relativización de la importancia de los hechos. Y no nos referimos solamente a la memoria que se archiva en la historia escrita, sino sobre todo a la “memoria colectiva y popular”, malformada por los medios de comunicación masivos.
Hace unos días llegó a mis manos un escrito de Galeano, realizado en 1985 en oportunidad del 40º aniversario de este genocidio. Y allí el autor describía la cantidad de eufemismos que se utilizaban para referirse a este hecho, tanto en los ámbitos educativos como en los políticos; las palabras “tragedia”, “catástrofe”, “desastre”, eran las que más se usaban, para disimular la gravedad de un genocidio equivalente al que llevaron adelante los nazis. Galeano citaba además una encuesta que se había realizado en las escuelas de Japón en 1985, preguntando a los niños si sabían qué país había lanzado las dos bombas atómicas, a lo que la mayoría respondía: “los rusos”.
Esta respuesta de los niños japoneses, no fue casual. Ante una falta de información en el sistema educativo, para un hecho de semejante magnitud, los niños debieron suponer que esas bombas las arrojaron “los señores malos”, y en 1985, para la “memoria colectiva y popular”, los “señores malos” eran los rusos.
Porque no se trata de una historia oculta. No se trata de que la verdad sobre lo ocurrido en 1945 esté secretamente escondida en los archivos de la CIA. De ninguna manera. Cualquiera que se ponga a leer un poco, encontrará la verdad disponible en cualquier sitio. Cualquiera que quiera informarse, podrá saber que los artefactos nucleares se arrojaron sobre población civil, violando las convenciones de La Haya y pisoteando los derechos humanos que poco tiempo después algunos declamarían hipócritamente. Cualquiera puede enterarse de que se masacraron a 200.000 personas en el acto, y otras tantas murieron después por la radiación. Y ese no fue el único genocidio sobre el pueblo japonés, ya que durante 1945 se habían estado bombardeando poblaciones civiles con NAPALM, y en una sola noche de bombardeo en Tokio masacraron 100.000 personas, y en el resto del año a 1.000.000.
Japón estaba empezando a negociar su rendición antes de agosto de 1945, aunque los genocidas luego quisieran negarlo, pretendiendo disminuir su culpa con el intolerable argumento de que “más vidas se hubieran perdido si Japón no se rendía y hubiesen tenido que invadirlo”. El proyecto Manhattan, como se llamó a la construcción de los artefactos nucleares, había comenzado por decisión del presidente Roosevelt, luego de que Albert Einstein le informara acerca del potencial destructivo de la energía nuclear, (hecho del cual el científico se arrepintió toda su vida). Al morir Roosevelt y sucederlo Truman, sobre el final de la guerra, este último se encontró con ese tremendo poder destructivo en sus manos, y no podía dejar pasar la oportunidad. La oportunidad de asestar el último y fulminante golpe a los japoneses, para hacerles pagar con creces la afrenta de Pearl Harbor; era la venganza del cowboy. Y también era la oportunidad de demostrar al comunismo soviético, el formidable poder con el que tendrían que enfrentarse en la post-guerra. Pero para ello debían experimentar su arma letal en las ciudades, no bastaba con haberla probado en el desierto. Y entonces decidieron que las otras dos bombas que les quedaban (si hubieran tenido cinco, tal vez habrían arrojado las cinco), debían ser arrojadas en ciudades que no hubieran sido bombardeadas antes, para así poder evaluar correctamente el daño causado. Y en lo posible se buscarían ciudades sobre las que no hubiera demasiada nubosidad, para poder documentar bien la destrucción. Y en lo posible en un horario y en una zona en las que se logre maximizar el número de víctimas, para que el impacto sea el máximo posible.
Fue un genocidio con todas las letras; sólo comparable al de los nazis. Pero para la visión colectiva de los ciudadanos del mundo, merced a la deformación de los medios de comunicación masivos, sólo fue una tragedia, una catástrofe, o a lo sumo un “exceso militar”. Seguramente que alguien podrá afirmar que esto ocurre por aquello de que “la historia la escriben los vencedores”; y algo de eso hay, sólo que en este caso no se trata de una historia escrita, sino de toda una visión del mundo que van instalando en la mente de las personas, al punto tal de perder la sensibilidad ante los nuevos genocidios que se vienen produciendo.
A través del formidable aparato de propaganda que ha significado Hollywood, las mayorías han aprendido que en el mundo hay “buenos y malos”. Los buenos son unos señores apuestos, musculosos, inteligentes y valientes; luchan por una “causa justa”, tienen familia y amigos, y son tan sensibles que hasta tienen tiempo de salvar la vida de un perro vagabundo en medio de una balacera. Su vida, y la de sus amigos, son valiosas para el espectador. Los malos en cambio, son feos, traicioneros, inmorales, y por suerte tienen pésima puntería; y son tan malos que no les importa la vida de un perro vagabundo. Por eso, cuando los buenos matan a los malos en grandes cantidades, para el espectador no son más que alimañas, o muñecos que caen, cuya vida nada vale. En cambio, el espectador se emociona y se conmueve hasta las lágrimas cuando algún bueno muere, o cuando es herido el perrito vagabundo. Los malos a veces han sido japoneses, otras veces rusos o vietnamitas, y recientemente musulmanes.
Entonces, cuando en la vida real, llegan las noticias de la muerte de decenas
de miles de “personas de segunda clase”, son muertes de “bajo impacto”, no
movilizan sentimientos. Alguien podrá pensar que eso solamente ocurre porque son
muertes que ocurren en lugares lejanos. Sin embargo, hace poco tiempo, como
todos habrán visto en los medios, desapareció una niñita en Portugal, hija de un
matrimonio inglés según me pareció ver. Una niñita hermosa, rubia y de ojos
celestes. Fue tanta la cobertura que los medios le dieron a la desaparición de
esa niñita, que he visto a muchos argentinos sensibilizados con ese tema. Creo
que si los medios hubieran insistido un poco más, se podría haber visto alguna
manifestación en una plaza argentina, pidiendo por la aparición de esa niñita. Y
está muy bien pedir que esa niñita aparezca sana y salva…, pero… ¿Tienen ustedes
idea de cuantos niños desaparecen por día en el mundo, y sobre todo en
Latinoamérica?
Mientras haya víctimas de primera y víctimas de segunda, habrá matanzas que se llamarán genocidios y otras que se llamarán tragedias o catástrofes. En algunos casos habrá indignación en los ciudadanos, y en otros casos indiferencia. Y esa indiferencia es peligrosa, porque el mundo avanza hacia el abismo, y hay quienes están considerando la posibilidad de utilizar nuevamente armas nucleares.
Por todo esto, el mejor homenaje a las víctimas de Hiroshima y Nagasaki, será revitalizar la memoria y trabajar para impedir un nuevo genocidio. Pero para ello será necesario que las poblaciones se despabilen, y dejen de creer ciegamente en los valores que les transmiten los medios de difusión masiva.
Ojala nos despabilemos pronto, a través del esclarecimiento en encuentros como este, y no que tengamos que hacerlo forzosamente, ante un nuevo estallido nuclear."
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